Se expande. El cuerpo se expande y es mucho más que lo que contiene las fronteras de la piel o la psiquis de un sujeto subjetivado. Nos deshacemos de las partículas, del mundo particular que construimos y logramos percibir otro mundo, otro universo. Si funcionamos como mónadas, quizás sea la hora de comprender que no tenemos por qué encarnarlas y podamos experimentar otros funcionamientos. Un universo de energías, de ondas de frecuencias diversas que por momentos resuenan y por momentos chocan, se anulan o componen en otras ondas, otras frecuencias. Produciendo sustancias de distintos atributos, densidades, composiciones, velocidades. Una danza infinita y continua aun en su detención.