Agua hervida en frecuencias de (-1)^n
(4 relatos en gradientes de intensidad – relato 2)
Los diferentes e incontables empujes la mantenían en un ondular constante. A veces pasaba del punto al haz al punto al haz al punto al haz, iba y venía mansamente chocando contra otras materias y por momentos atravesando el espacio gelatinoso, acuoso, suave, húmedo, hiriendo los cuerpos que al igual que él o ella o élella, se suspendían en la misma acuosidad que creaban en el vaivén. Hasta que disparadas por la fuerza del calor que rompía sus uniones precarias en una loca vibración ya insostenible ascendían en una manada infinita, descendiendo singularmente y volviendo a ascender, recorriendo la superficie de la burbuja que la transporta y que explota en otra superficie indeterminada. Toda ella se sacudía en violentas salpicaduras calientes que salían volando y se cruzaban unas con otras, chocaban en medio del recorrido y volvían a sumergirse pero siendo ya no los mismos que partieron y ya no siendo. Y allá lejos, por el centro, algo se encuentra detenido, mientras todo sucede a su alrededor. Un ínfimo punto, una materia casi invisible, definitivamente indivisible, permanece impasible a los estertores de su entorno. Y entre tanto sonido, entre tanto movimiento, entre tanto choque… silencio… paz… detenimiento… unidad…
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y abordada por una ola informe, una caballería de partículas desbocada y caótica, rompe la quietud, rompe su unidad, y se parte en una infinidad de partes que se disuelven en la ola y la llevan sin espera hasta un espacio diferente, hasta otro medio, otra densidad.Se eleva sin dejar de formar parte de la densa nube, hasta que ya no era parte ni no-parte, mientras se suspendía en la misma acuosidad que creaba en la lenta flotación hacia alguna dirección desconocida. Y el contacto con la superficie fría le produce un temblor, una vibración. Y resbala hasta sumergirse en un espacio gelatinoso, húmedo, ascendiendo violentamente agarrada a una burbuja que explota y vuelve a sumergirse, hasta que disparada al romperse su precarios lazos colisiona o atraviesa millones de devenires como ella, o él y llega al punto cero, el centro, el centro de ella misma, su zona cero de intensidad. Todo sucede alrededor, menos él. Él no sucede, reposa, sin temblor, sin vibración, sin desplazamiento, en total silencio él, ella, deviene reposo…
Espacios - descripciones
chocaban en medio del recorrido y volvían a sumergirse pero siendo ya no los mismos que partieron y ya no siendo. Y allá lejos, por el centro, algo se encuentra detenido, mientras todo sucede a su alrededor. Un ínfimo punto, una materia casi invisible, definitivamente indivisible los cuerpos que al igual que él o ella o élella, se suspendían en la misma acuosidad que creaban en el vaivén. Hasta que disparadas por la fuerza del calor que rompía sus uniones precarias en una loca vibración ya insostenible ascendían en una manada infinita, permanece impasible a los estertores de su entorno. Y entre tanto sonido, entre tanto movimiento, entre tanto choque… silencio… paz… detenimiento… unidad…
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hasta otro medio, otra densidad. Se eleva sin dejar de formar parte de la densa nube, hasta que ya no era parte ni no-parte, mientras se suspendía en la misma acuosidad que creaba en la lenta flotación hacia alguna dirección desconocida. Los diferentes e incontables empujes la mantenían en un ondular constante. A veces pasaba del punto al haz al punto al haz al punto al haz, iba y venía mansamente chocando contra otras materias y por momentos atravesando el espacio gelatinoso, acuoso, suave, húmedo, hiriendo Y el contacto con la superficie fría le produce un temblor, una vibración. Y resbala hasta sumergirse en un espacio gelatinoso, húmedo, ascendiendo violentamente agarrada a una burbuja que explota y vuelve a sumergirse,
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hasta que disparada al descendiendo singularmente y volviendo a ascender, recorriendo la superficie de la burbuja que la transporta y que explota en otra superficie indeterminada. Toda ella se sacudía en violentas salpicaduras calientes que salían volando y se cruzaban unas con otras, romperse su precarios lazos colisiona o atraviesa millones de devenires como ella, o él y llega al punto cero, el centro, y abordada por una ola informe, una caballería de partículas desbocada y caótica, rompe la quietud, rompe su unidad, y se parte en una infinidad de partes que se disuelven en la ola y la llevan sin espera hasta un espacio diferente, el centro de ella misma, su zona cero de intensidad. Todo sucede alrededor, menos él. Él no sucede, reposa, sin temblor, sin vibración, sin desplazamiento, en total silencio él, ella, deviene reposo…
Los diferentes e incontables empujes la mantenían en un ondular constante. A veces pasaba del punto al haz al punto al haz al punto al haz, iba y venía mansamente chocando contra otras materias y por momentos atravesando el espacio gelatinoso, acuoso, suave, húmedo, hiriendo los cuerpos que al igual que él o ella o élella, se suspendían en la misma acuosidad que creaban en el vaivén. Hasta que disparadas por la fuerza del calor que rompía sus uniones precarias en una loca vibración ya insostenible ascendían en una manada infinita, descendiendo singularmente y volviendo a ascender, recorriendo la superficie de la burbuja que la transporta y que explota en otra superficie indeterminada. Toda ella se sacudía en violentas salpicaduras calientes que salían volando y se cruzaban unas con otras, chocaban en medio del recorrido y volvían a sumergirse pero siendo ya no los mismos que partieron y ya no siendo. Y allá lejos, por el centro, algo se encuentra detenido, mientras todo sucede a su alrededor. Un ínfimo punto, una materia casi invisible, definitivamente indivisible, permanece impasible a los estertores de su entorno. Y entre tanto sonido, entre tanto movimiento, entre tanto choque… silencio… paz… detenimiento… unidad…
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y abordada por una ola informe, una caballería de partículas desbocada y caótica, rompe la quietud, rompe su unidad, y se parte en una infinidad de partes que se disuelven en la ola y la llevan sin espera hasta un espacio diferente, hasta otro medio, otra densidad.Se eleva sin dejar de formar parte de la densa nube, hasta que ya no era parte ni no-parte, mientras se suspendía en la misma acuosidad que creaba en la lenta flotación hacia alguna dirección desconocida. Y el contacto con la superficie fría le produce un temblor, una vibración. Y resbala hasta sumergirse en un espacio gelatinoso, húmedo, ascendiendo violentamente agarrada a una burbuja que explota y vuelve a sumergirse, hasta que disparada al romperse su precarios lazos colisiona o atraviesa millones de devenires como ella, o él y llega al punto cero, el centro, el centro de ella misma, su zona cero de intensidad. Todo sucede alrededor, menos él. Él no sucede, reposa, sin temblor, sin vibración, sin desplazamiento, en total silencio él, ella, deviene reposo…
Espacios - descripciones
El relato sin lugar y por lo tanto sin sujeto, sin centro, un relato de puro espacio, de puro movimiento, dinámicas que quieren alejarse de lo individuado, de lo personológico para alcanzar las intensidades constituyentes de todo espacio y tiempo. Devenir estético de las fuerzas que ya no tienen origen en ningún elemento y en todos a la vez. La polivocidad en su extremo tendiendo al infinito, la estabilidad como un invento imposible. Lugar practicado hasta el punto que el lugar cede y desaparece ante una práctica que ya no define nada más que a ella misma. La lengua transgredida, aunque sea en una mínima inclinación, un desvío ínfimo, desderridearse. “La sombra máxima puede venir de la luz mínima”. Entonces...
chocaban en medio del recorrido y volvían a sumergirse pero siendo ya no los mismos que partieron y ya no siendo. Y allá lejos, por el centro, algo se encuentra detenido, mientras todo sucede a su alrededor. Un ínfimo punto, una materia casi invisible, definitivamente indivisible los cuerpos que al igual que él o ella o élella, se suspendían en la misma acuosidad que creaban en el vaivén. Hasta que disparadas por la fuerza del calor que rompía sus uniones precarias en una loca vibración ya insostenible ascendían en una manada infinita, permanece impasible a los estertores de su entorno. Y entre tanto sonido, entre tanto movimiento, entre tanto choque… silencio… paz… detenimiento… unidad…
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hasta otro medio, otra densidad. Se eleva sin dejar de formar parte de la densa nube, hasta que ya no era parte ni no-parte, mientras se suspendía en la misma acuosidad que creaba en la lenta flotación hacia alguna dirección desconocida. Los diferentes e incontables empujes la mantenían en un ondular constante. A veces pasaba del punto al haz al punto al haz al punto al haz, iba y venía mansamente chocando contra otras materias y por momentos atravesando el espacio gelatinoso, acuoso, suave, húmedo, hiriendo Y el contacto con la superficie fría le produce un temblor, una vibración. Y resbala hasta sumergirse en un espacio gelatinoso, húmedo, ascendiendo violentamente agarrada a una burbuja que explota y vuelve a sumergirse,
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hasta que disparada al descendiendo singularmente y volviendo a ascender, recorriendo la superficie de la burbuja que la transporta y que explota en otra superficie indeterminada. Toda ella se sacudía en violentas salpicaduras calientes que salían volando y se cruzaban unas con otras, romperse su precarios lazos colisiona o atraviesa millones de devenires como ella, o él y llega al punto cero, el centro, y abordada por una ola informe, una caballería de partículas desbocada y caótica, rompe la quietud, rompe su unidad, y se parte en una infinidad de partes que se disuelven en la ola y la llevan sin espera hasta un espacio diferente, el centro de ella misma, su zona cero de intensidad. Todo sucede alrededor, menos él. Él no sucede, reposa, sin temblor, sin vibración, sin desplazamiento, en total silencio él, ella, deviene reposo…
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