Espacio breve (de la galaxia al dedo anular)

(4 relatos en gradientes de intensidad - relato 1)

Alcanzaría el lomo llano de tu luna y repasar los pliegues del lunar que te yergue sobre el suelo descolocado del soliloquio donde te encuentras esperando al cielo verde que ya no se encuentra bajo tus pies. En los infinitos encuentros que se despegan del surco bamboleante y lavado de trampas y excesos de sesos, decesos y recesos; alguna furis razón de primavera caerá sobre la cabeza tempranera, de esas que te seban un mate y vuelven a dormir a la luz del acolchado eléctrico. En medio de ese sortilegio absurdo que es un corazón ciego y lleno de cenizas insulsas se mueve lentamente y yendo hacia el fin del cauce y de las causas posibles, el anillo rectangular que atraviesa tu pecho y ya no te deja salir, ni entrar. Solo allí es que podemos o puedo - no se si puedo o podemos - ver, escuchar, sentir, la caída del sol.

Lugares - descripciones

Alcanzaría el lomo llano de tu luna - en un movimiento que busca dilucidarse como movimiento de riesgo, de alpinismo, alcanzando un lomo llano de una luna que le pertenece a alguien, un posible lector - y repasar los pliegues del lunar que te yergue sobre el suelo descolocado del soliloquio donde te encuentras - lugar definido, apoyado, estático, que emerge del emergente no dejando clara la linealidad causativa que hace al lunar del cuerpo o al cuerpo del lunar. Aun en la pura descripción de lugar, el movimiento circular que logra un vals entre elementos que descritos estáticos, no dejan de circular - esperando al cielo verde que ya no se encuentra bajo tus pies - aún la espera, triste para Spinoza, no deja de ser un movimiento en el “ya no”. En los infinitos encuentros que se despegan del surco bamboleante y lavado de trampas y excesos de sesos, decesos y recesos; alguna furis razón de primavera - alejado infinitamente del registro representativo nada en la descripción habla sobre algo que no sea creación del mismo espacio que el relato construye a través de la posibilidad de un lenguaje que, devenido menor, ya no busca establecer un estado de cosas, sino atravesar en el juego de palabras existentes o inventadas, como si pudiéramos realmente hacer la oposición entre estas dos características: ¿qué palabra existente no es inventada en cada escritura, qué neologismo no existe ya desde siempre? - caerá sobre la cabeza tempranera, de esas que te seban un mate y vuelven a dormir a la luz del acolchado eléctrico. En medio de ese sortilegio absurdo que es un corazón ciego y lleno de cenizas insulsas se mueve lentamente y yendo hacia el fin del cauce y de las causas posibles, el anillo rectangular que atraviesa tu pecho y ya no te deja salir, ni entrar - el relato atravesando el mapa que corta. Corta una realidad heterogénea en elementos individuados desde un siempre individuado hasta que el relato transforma estas individualidades en mutaciones absurdas. Lugares que ya no pueden detener el movimiento produciendo un espacio singular de vectores que rectangularizan anillos que surgen de pechos y nos impiden el ingreso o la salida a algún otro lugar desconocido. Solo allí es que podemos o puedo - no se si puedo o podemos - ver, escuchar, sentir, la caída del sol.














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