Karla y el todo abierto

karlaArquitecta, poeta, filósofa, dibujante, mujer intensa, vida al límite.
Imposible hablar de modos de vida y de acontecimientos sin pensar en Karla y todos sus modos de vida, todas sus bellas locuras, movimientos, desbordes y excesos.

Carioca pura, ella sabe que las ventanas deben ser amplias y los techos altos para que en Río de Janeiro nadie se sienta adentro: ¿quién quiere estar adentro en una ciudad así? Y así, desde el inicio, llevando todo hasta el borde (de los sabores, de los vinos, de la música, de la vida), siempre dió el paso más allá, buscando algo que solo ella sabrá.Karla es la prueba viva que los acontecimientos no nos suceden sin encarnarlos, en todas sus posibilidades. Y ella se hace cargo, no dejará de hacerlo, y por tanto no dejará de vivirlos, con alegría, con tristezas, placeres y dolores. ¿Y de qué otra cosa se trata la vida más que de encarnar nuestros acontecimientos? ¿Y qué significa esto si no es subirnos al flujo intenso de la vida, con todas sus tormentas marítimas, y cabalgar sobre él cada vez como nunca antes? ¿Y qué sentido tendría finalmente si no fuera por nuestras ansias de inventarnos, descubrirnos, producirnos una, dos, tres, infinitas veces?

Multiplicidad de vidas en un sólo nombre. En un nombre propio que no cumple su papel de nombre propio. Karla es justamente el -1 del n. Lo incapturable, la línea de fuga sin más criterios ni condiciones que ella misma. Cuando estamos por saber algo de ella, ella se escapa, y no hay identificación posible. El nombre propio, la identidad, en la que todos podemos buscar identificarnos. Es aquello que nos obliga a ser, permanecer en un lugar. Así un día, todos debemos se Charlie o todos debemos ser Paris. Pero nadie puede ser Karla, porque ni Karla puede ser Karla, sino que no puede
más que devenir, un devenir como siempre minoritario que le pasa por el costado a toda asignación.

Podríamos decir, nombre impropio. En geometría los elementos impropios son aquellos que se encuentran en el infinito. Por ejemplo un punto impropio es el punto de intersección de todas las rectas paralelas, que se encuentran en el infinito. Así en pintura, el punto impropio es donde se encuentran las líneas de fuga, es el punto sin perspectiva, en el infinito, que lejos de estar por fuera del cuadro, se halla en su centro, totalmente interior al mismo.

Karla:

nombre impropio:

aquel que sin salirse del cuadro que nos y la compone, no deja de fugarse de
cualquier perspectiva en la que se lo quiera representar. Sin representación
posible, pura vivencia.

Karla, en el centro de todos nosotros.

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