Lo clínico y los cuerpos
Son cuerpos, solo cuerpos los que construyen un espacio que llamaremos clínico. Y es que el espacio no es lo que contiene a priori los cuerpos, sino que son los cuerpos los que producen el espacio. Los cuerpos son los encargados de producir el espacio que los alberga y en el que se mueven, las disposiciones de los elementos, las materialidades e inmaterialidades (si es que podemos hablar de ellas). Aparece aquí la antigua disputa acerca del vacío y la posibilidad de algo nuevo en el mundo; ideas que están directamente relacionadas, ya que si no hay vacío, hay lleno, pero si lo que hay es lo lleno ¿cómo se dispone lo nuevo? Esta es quizás la principal razón por la que Lucrecio postula el vacío al mismo tiempo que el clinamen, el primer concepto que caracteriza específicamente un acto de creación.
Y todo esto conduce a la idea de clínica, o por lo menos a una idea de clínica. En principio, y como sea que la comprendamos, clínica refiere a un cambio de dirección, a nuevas disposiciones. Sea en términos médicos, en términos psicológicos o filosóficos. El enfermo que es curado debido a la inclinación del clínico que busca acercarse a la dolencia para curar una herida, elevar al doliente a la posición vertical, la normalidad. El ser afectado por una inadecuación a un medio que busca ser intervenido por el clínico para readaptarse a determinadas normas. El psicólogo que busca construir con el paciente espacios de vida más adecuados a sus modos y al mismo tiempo reinventar sus modos para hacerlos adecuados a los mundos co-construidos. El artista que busca afectar y por lo tanto producir otras formas de percibir. El filósofo que produce redes conceptuales que buscan componer otros mundos, actualizaciones de lo virtual, ni posibles ni pensables.
Clínico es el corte entre movimientos que busca disponer nuevos modos en los cuerpos, o sea nuevos cuerpos, que produzcan nuevas espacialidades y nuevas temporalidades. Algunos de estos cortes buscan restituir espacialidades legales, otros espacialidades saludables, otros simplemente espacialidades otras solo por la necesidad de que haya otros espacios y otros tiempos. Formas podríamos decir, si no fuera porque el cuerpo que postulamos es otro cuerpo, más allá de la forma que suponemos que él es. Lo clínico no refiere entonces a un proceso especializado -ni médico ni psicológico- sino realmente a un quiebre, al acontecimiento del que puede emerger otro mundo, otras corporalidades.
Lo clínico comprendido de esta manera se vuelve una política del encuentro, el encuentro una ética de los cuerpos y los cuerpos una poética del universo. Nada de lo clínico, en esta mirada, se dirige a una especificación psicológica, así como a una especificación médica. Al contrario, tanto las especificaciones como las especializaciones no hacen más que recortar, restringir lo nuevo al campo de lo posible, entendiendo aquí lo posible como la combinatoria de lo existente.
En esta dirección vamos, en la de lo clínico tal como lo acabamos de plantear, en lo clínico en los cuerpos, cuerpos que aún debemos comprender, construir, producir el cómo de las corporalidades y los encuentros.
Y todo esto conduce a la idea de clínica, o por lo menos a una idea de clínica. En principio, y como sea que la comprendamos, clínica refiere a un cambio de dirección, a nuevas disposiciones. Sea en términos médicos, en términos psicológicos o filosóficos. El enfermo que es curado debido a la inclinación del clínico que busca acercarse a la dolencia para curar una herida, elevar al doliente a la posición vertical, la normalidad. El ser afectado por una inadecuación a un medio que busca ser intervenido por el clínico para readaptarse a determinadas normas. El psicólogo que busca construir con el paciente espacios de vida más adecuados a sus modos y al mismo tiempo reinventar sus modos para hacerlos adecuados a los mundos co-construidos. El artista que busca afectar y por lo tanto producir otras formas de percibir. El filósofo que produce redes conceptuales que buscan componer otros mundos, actualizaciones de lo virtual, ni posibles ni pensables.
Clínico es el corte entre movimientos que busca disponer nuevos modos en los cuerpos, o sea nuevos cuerpos, que produzcan nuevas espacialidades y nuevas temporalidades. Algunos de estos cortes buscan restituir espacialidades legales, otros espacialidades saludables, otros simplemente espacialidades otras solo por la necesidad de que haya otros espacios y otros tiempos. Formas podríamos decir, si no fuera porque el cuerpo que postulamos es otro cuerpo, más allá de la forma que suponemos que él es. Lo clínico no refiere entonces a un proceso especializado -ni médico ni psicológico- sino realmente a un quiebre, al acontecimiento del que puede emerger otro mundo, otras corporalidades.
Lo clínico comprendido de esta manera se vuelve una política del encuentro, el encuentro una ética de los cuerpos y los cuerpos una poética del universo. Nada de lo clínico, en esta mirada, se dirige a una especificación psicológica, así como a una especificación médica. Al contrario, tanto las especificaciones como las especializaciones no hacen más que recortar, restringir lo nuevo al campo de lo posible, entendiendo aquí lo posible como la combinatoria de lo existente.
En esta dirección vamos, en la de lo clínico tal como lo acabamos de plantear, en lo clínico en los cuerpos, cuerpos que aún debemos comprender, construir, producir el cómo de las corporalidades y los encuentros.
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