Sobre una cuerda

Cuando los teclados  se piensan, es ahí donde se intenta colocar  la acción de dominio. Sagrados aquellos que a través del arte que realizan tras una vida vivida agonicamente en relación a lo que dicen, hacen y no. Las músicas, todas ellas sonando a la ves, vibrante, sonidos, infinidad de finitos sonidos. Sueños que se sacrifican, calles que se hiperluminan y otras que se oscurecen en las sombras. Ruido, cultura financiada a si misma a partir de principios básicos y extremadamente complejos:  caos, azar, acciones (formales, no formales, informales, clandestinas)las relaciones de todo aquello que por ser, es mixtura (ilusión de pureza). Silencio.
Tecnología, aparatos y cuerpos: ilusión que se las puede comprender por separado, por que comprende una relación de sentidos; cuando nace un ser humano, nacen al mismo tiempo todas las otras relaciones que se disparan a partir de éste, padres, tios, niñeras. Laberinto existencial, que nos hace detener para reflexionar. Te preparas para caminar, tirarte en paracaídas desde un acantilado, robar bicicletas dentro del circuito universitario??? Cada uno de ellos no existe por separado, por lo que sus relaciones son sentidas como propias es que càda quien hace lo suyo, pero las relaciones azarosas en un permanente caos que se programa a cada segundo, no es de nadie y mucho menos de un otro. Entonces, no es?
Que decir al respecto del respeto de quién? La ética? Nos dirá que nos salvará siempre que sea ella quien medie las decisiones. Y los sonidos, movimientos, paisajes que nos templan el alma y el cuerpo. Cuerpos dociles, hiperestimulados, sobre exitados de imágenes, sonidos y mucho miedo.
Saturar la escucha, saturar la mirada y el ver, saturar la mente con la conciencia, saturar al cuerpo: contaminarlo,consumirlo en esta vivencia de mercado fianciero donde todos somos paralelamente un conjunto de letras, números y signos.

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