El desnudo: más allá y más acá de un otro.
Y el cuerpo termina siendo lo que la vestimenta quiere que sea… ¿Hablamos de la vestimenta como esos atuendos de tela que cubren nuestra piel? No solo. ¿El desvestido está desnudo? ¿No es el cuerpo sin ropa de las vedettes un tipo de vestido muy particular? ¿No es el cuerpo que se desplaza por una playa naturista un cuerpo rostrificado para ese espacio? ¿No es el cuerpo del modelo artístico un cuerpo vestido de ciertas cargas explicativas que hacen posible esa situación solo en ese momento y no en otro? El desnudo no depende de las ropas. Aunque tienen que ver.
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Miedos que se evitan enfrentar: miedo a lo que se debería de conocer y no se conoce; miedo a lo que no está permitido, miedo a sentir algo donde no se debería, miedo a disfrutar donde se debería rechazar, miedos a no sentir nada especial, miedo a dejar de ser alguien que se puede definir como tal o cual, miedo a los propios miedos, en definitiva los cuerpos son castigados casi incansablemente por los miedos y éstos todos, son los caminos por los cuales transitamos sin tanto miedo, al menos eso es lo que suponemos.
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Desborde al salir a la calle, al volverse uno la experiencia, se vuelve pliegue. Vestido y aún desnudo: En el momento, se derrama, brota entre las fisuras de la representación, el pánico inmenso de ser atravesado avasallantemente por ese preciso momento. Tantos cuerpos desnudos, que no son uno, ni cinco, ni siquiera diez, cuatrocientos, o siete mil millones. Simplemente son todos los cuerpos posibles para ese momento. La totalidad, un mundo, un universo. El movimiento y la sensación del transcurrir. Estuve toda la vida desnudo, sensación vertiginosa. Todos los componentes familiarizados que conspiraban contra la insurgencia del cuerpo abarcaron hasta la calle, pasado este umbral el cuerpo volvía a las reglas del antropomodelismo moderno.
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Provocarnos la violencia en el encuentro de los cuerpos, del cuerpo que suscita el cimbronazo en el encuentro que no acontece, acontecerlo, parir, engendrar, dar vida, quitarla; lo que produce miedo, lo que se intenta capturar desde el discurso, la palabra, la escritura, en definitiva desde el pensamiento: arma de doble filo que permite ingresar y quedar por fuera del mismo, que en la carencia de éste, como si dijéramos que en la pureza del pensamiento surge se forja la comprensión la conciencia para dicha comprensión y la acción que emerge en relación.
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Precisamos un mapa de relaciones en función de los contactos que nuestros cuerpos tengan con otros cuerpos. La separación previa, a priori, de nuestros cuerpos y de otros cuerpos, como si estos estuvieran definidos y delimitados desde un inicio y hasta el fin de nuestra vida. O un mapa de contactos que nos digan cuales están habilitados según el tipo de relación que tengamos: si es mi pareja puedo abrazarla efusivamente, si es un amigo puedo abrazarlo con menos efusividad y con el beso claramente definido y fugaz, nada de sostener los labios en la mejilla del otro por más tiempo del requerido para no entrar en sospecha de otro tipo de relación. La delimitación de los cuerpos ya es una producción política, más sabiendo que esos cuerpos ni son nuestros, ni son… de ser… ser algo que queda fijado en el ser… el cuerpo como un elemento en una fase de un proceso de individuación… y las insistencias de los potenciales preindividuales… ¿qué son para este cuerpo que creo que es? otros cuerpos, invasores que violan mi divino tesoro, mio, mio, mio...
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Todos estamos dispuestos a despojarnos de nuestras prendas, pero solo si nos dejan prepararnos para tal acción. ¿Cómo? Preparar el cuerpo, darle forma, significado, decir cosas a través de él. Y esta es la trampa entre el desnudo y el desvestido. En el desnudo no hay nada que preparar, el cuerpo no dice, el cuerpo se expone, se entrega al espacio, no a un otro, sino que se dispone a componer el espacio, aportar sus velocidades y densidades, potenciar las disposiciones emergentes. El desvestido reconoce a un otro, y se arma para él. Mete panza, saca pecho, se desplaza erguido, reprime la excitación. El desvestido tomó una decisión más allá de las disposiciones. Esa decisión tiende al polo significante, el rostro.
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me desnudo a partir de un otro - no me desnudo por un otro; las fuerzas que juegan en esta contradicción son múltiples, diversas, totalizantes e individuales. Nunca estuviste tan desnudo como cuando naciste y no volverás a estarlo hasta desaparecer... Entre medio en el proceso mismo de la vida los intentos por despojarnos de la nada resultan ser el desnudo posible (escrito en la vereda antes de entrar a la inmobiliaria).
_______________________________________________________________________________Desnudo frente a un otro, expongo, entrego, disuelvo el polo rostrificante de la imagen-afección, del primer plano; y me encuentro con la violencia del encuentro con lo desconocido, de la afección pura, del lugar cualquiera. Esa violencia que por algún tiempo nos fuerza a producir algo nuevo de ese encuentro. El desvestido no es un desnudo necesario, pero la actividad de entrega, el desnudo propio de la entrega donde el cuerpo ya no importa, precisa del cuerpo que ya no importa para poder dejarlo en ese lugar cualquiera que ocupa la afección pura cuando se actualiza. Desde allí, un mundo nuevo, nuevos pensamientos, nuevas afectaciones, nuevos cuerpos, nuevas configuraciones, nuevos conceptos. Se cuestiona lo viejo y se afirma de manera contundente lo nuevo. No hay nada más, ¿hace falta algo más?
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Comprender como posibilidad y dejarse afectar; afectación a partir de la vivencia integra sin connotación de integridad referidas a un concepto abstracto, sino de entrega al encuentro al momento en si que me compone y compongo al mismo tiempo del cual lejos de tener sentido lógico, razonable; sentidos desde un archivo envolvente en mi accionar mental, dejo que pase lo que comienza a surgir por la interacción de todo lo que allí tiene vida, o está para que surja con fuerza. Es más que la suma de las partes, las partes se funden, desaparecen, aparecen partes trasmutadas, otras son partes totalidades; dimensiones, distancia, intensidades, profundidad y superficie , volúmenes que habilitan una, mil experiencias, cuanto más se involucra cuerpo potencia, cuerpo acción, cuerpo, cuerpo herido, gozante, permitiendo desnudar al ser, o emerger al desnudo.
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Hombre! Hombre que busca páginas donde escribir, donde animarse a encontrar ánimo donde escribir con la vida; hombre de cuerpo doliente, herido, hombre víctima y victimario, hombre que deviene en ser, hombre que deja de ser hombre; hombre que no es animal, animal que encuentra al hombre. Vida, modo, límite, ausencia, dislocación, refugio de guerra: la guerra lo mató de vida. Un superhombre devorado por las cucarachas y defecado; crisálida que permite al germen, crisálida que late, se expande y contrae. Hombre virgen, gay, trans, loco, vivo; hombre que crea, vida que toma para soltar sobre la tierra, para quemar, para ahogar, para dejarla volar. Codos, piernas, pepa, culo, pene, imágenes que se entregan en la ceremonia para transmutar; acontecer siendo parido. Partido, flujo, quiero ser hombre sin serlo, pegarte sin matarte, golpearme sin morir, besarte, acogerte, amar. Solución que no encuentro, problemas, problemas que convoco para continuar respirando; dame arena, dame tierra, dame cemento que respiro. Respirar o no respirar: ki contemporáneo.
(Fragmentos desordenados de la presentación para las III Jornadas Gilles Deleuze en Mar del Plata)
Escrito por Pablo Bouza, Marcelo Laprevote y Javier Rey
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Miedos que se evitan enfrentar: miedo a lo que se debería de conocer y no se conoce; miedo a lo que no está permitido, miedo a sentir algo donde no se debería, miedo a disfrutar donde se debería rechazar, miedos a no sentir nada especial, miedo a dejar de ser alguien que se puede definir como tal o cual, miedo a los propios miedos, en definitiva los cuerpos son castigados casi incansablemente por los miedos y éstos todos, son los caminos por los cuales transitamos sin tanto miedo, al menos eso es lo que suponemos.
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Desborde al salir a la calle, al volverse uno la experiencia, se vuelve pliegue. Vestido y aún desnudo: En el momento, se derrama, brota entre las fisuras de la representación, el pánico inmenso de ser atravesado avasallantemente por ese preciso momento. Tantos cuerpos desnudos, que no son uno, ni cinco, ni siquiera diez, cuatrocientos, o siete mil millones. Simplemente son todos los cuerpos posibles para ese momento. La totalidad, un mundo, un universo. El movimiento y la sensación del transcurrir. Estuve toda la vida desnudo, sensación vertiginosa. Todos los componentes familiarizados que conspiraban contra la insurgencia del cuerpo abarcaron hasta la calle, pasado este umbral el cuerpo volvía a las reglas del antropomodelismo moderno.
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Provocarnos la violencia en el encuentro de los cuerpos, del cuerpo que suscita el cimbronazo en el encuentro que no acontece, acontecerlo, parir, engendrar, dar vida, quitarla; lo que produce miedo, lo que se intenta capturar desde el discurso, la palabra, la escritura, en definitiva desde el pensamiento: arma de doble filo que permite ingresar y quedar por fuera del mismo, que en la carencia de éste, como si dijéramos que en la pureza del pensamiento surge se forja la comprensión la conciencia para dicha comprensión y la acción que emerge en relación.
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Precisamos un mapa de relaciones en función de los contactos que nuestros cuerpos tengan con otros cuerpos. La separación previa, a priori, de nuestros cuerpos y de otros cuerpos, como si estos estuvieran definidos y delimitados desde un inicio y hasta el fin de nuestra vida. O un mapa de contactos que nos digan cuales están habilitados según el tipo de relación que tengamos: si es mi pareja puedo abrazarla efusivamente, si es un amigo puedo abrazarlo con menos efusividad y con el beso claramente definido y fugaz, nada de sostener los labios en la mejilla del otro por más tiempo del requerido para no entrar en sospecha de otro tipo de relación. La delimitación de los cuerpos ya es una producción política, más sabiendo que esos cuerpos ni son nuestros, ni son… de ser… ser algo que queda fijado en el ser… el cuerpo como un elemento en una fase de un proceso de individuación… y las insistencias de los potenciales preindividuales… ¿qué son para este cuerpo que creo que es? otros cuerpos, invasores que violan mi divino tesoro, mio, mio, mio...
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Todos estamos dispuestos a despojarnos de nuestras prendas, pero solo si nos dejan prepararnos para tal acción. ¿Cómo? Preparar el cuerpo, darle forma, significado, decir cosas a través de él. Y esta es la trampa entre el desnudo y el desvestido. En el desnudo no hay nada que preparar, el cuerpo no dice, el cuerpo se expone, se entrega al espacio, no a un otro, sino que se dispone a componer el espacio, aportar sus velocidades y densidades, potenciar las disposiciones emergentes. El desvestido reconoce a un otro, y se arma para él. Mete panza, saca pecho, se desplaza erguido, reprime la excitación. El desvestido tomó una decisión más allá de las disposiciones. Esa decisión tiende al polo significante, el rostro.
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me desnudo a partir de un otro - no me desnudo por un otro; las fuerzas que juegan en esta contradicción son múltiples, diversas, totalizantes e individuales. Nunca estuviste tan desnudo como cuando naciste y no volverás a estarlo hasta desaparecer... Entre medio en el proceso mismo de la vida los intentos por despojarnos de la nada resultan ser el desnudo posible (escrito en la vereda antes de entrar a la inmobiliaria).
_______________________________________________________________________________Desnudo frente a un otro, expongo, entrego, disuelvo el polo rostrificante de la imagen-afección, del primer plano; y me encuentro con la violencia del encuentro con lo desconocido, de la afección pura, del lugar cualquiera. Esa violencia que por algún tiempo nos fuerza a producir algo nuevo de ese encuentro. El desvestido no es un desnudo necesario, pero la actividad de entrega, el desnudo propio de la entrega donde el cuerpo ya no importa, precisa del cuerpo que ya no importa para poder dejarlo en ese lugar cualquiera que ocupa la afección pura cuando se actualiza. Desde allí, un mundo nuevo, nuevos pensamientos, nuevas afectaciones, nuevos cuerpos, nuevas configuraciones, nuevos conceptos. Se cuestiona lo viejo y se afirma de manera contundente lo nuevo. No hay nada más, ¿hace falta algo más?
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Comprender como posibilidad y dejarse afectar; afectación a partir de la vivencia integra sin connotación de integridad referidas a un concepto abstracto, sino de entrega al encuentro al momento en si que me compone y compongo al mismo tiempo del cual lejos de tener sentido lógico, razonable; sentidos desde un archivo envolvente en mi accionar mental, dejo que pase lo que comienza a surgir por la interacción de todo lo que allí tiene vida, o está para que surja con fuerza. Es más que la suma de las partes, las partes se funden, desaparecen, aparecen partes trasmutadas, otras son partes totalidades; dimensiones, distancia, intensidades, profundidad y superficie , volúmenes que habilitan una, mil experiencias, cuanto más se involucra cuerpo potencia, cuerpo acción, cuerpo, cuerpo herido, gozante, permitiendo desnudar al ser, o emerger al desnudo.
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Hombre! Hombre que busca páginas donde escribir, donde animarse a encontrar ánimo donde escribir con la vida; hombre de cuerpo doliente, herido, hombre víctima y victimario, hombre que deviene en ser, hombre que deja de ser hombre; hombre que no es animal, animal que encuentra al hombre. Vida, modo, límite, ausencia, dislocación, refugio de guerra: la guerra lo mató de vida. Un superhombre devorado por las cucarachas y defecado; crisálida que permite al germen, crisálida que late, se expande y contrae. Hombre virgen, gay, trans, loco, vivo; hombre que crea, vida que toma para soltar sobre la tierra, para quemar, para ahogar, para dejarla volar. Codos, piernas, pepa, culo, pene, imágenes que se entregan en la ceremonia para transmutar; acontecer siendo parido. Partido, flujo, quiero ser hombre sin serlo, pegarte sin matarte, golpearme sin morir, besarte, acogerte, amar. Solución que no encuentro, problemas, problemas que convoco para continuar respirando; dame arena, dame tierra, dame cemento que respiro. Respirar o no respirar: ki contemporáneo.
(Fragmentos desordenados de la presentación para las III Jornadas Gilles Deleuze en Mar del Plata)
Escrito por Pablo Bouza, Marcelo Laprevote y Javier Rey
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